

En la localidad alicantina de Dénia (España), se encuentra la ‘torre vigía del Gerro’ y cerca de ella, una espectacular cueva parcialmente cubierta por el mar llamada Cova Tallada. Esta se halla en un paraje de difícil acceso en Las Rotas. En realidad se trata de una antigua cantera de piedra tosca, material utilizado en la comarca muy apreciado antiguamente para la construcción.
Si se desea visitar, una de las fechas ideales es a finales de primavera, especialmente por el gran despliegue vegetal que encontraremos en el camino, entre otras, la espectacular y exclusiva Herba Santa (Carduncellus dianius) endemismo propio del Montgó y de Ibiza.
Aunque se ha trabajado mucho en mejorar su acceso, debemos de tener en cuenta que en la ruta existen dos tramos dificultosos para menores de 16 años o personas que tengan vértigo o alguna dificultad motora.
Ya en pleno verano, es aconsejable que además de tomar el baño en la misma cueva, el disfrutar con unas gafas de buceo de la abundante fauna que tiene esta Reserva Marina con acceso desde la misma Cova Tallada.

Para llegar a ella, se recomienda partir del Restaurante Mena en dirección a la calle Vía Láctea a unos 50 metros. Subiendo por esta calle llegamos a una valla que impide el paso a vehículos, seguimos el camino y este nos lleva a la senda pedregosa que transcurre paralela al litoral, acompañándonos en todo momento el reconfortante inmenso azul del Mediterráneo que nos hace más agradable el paseo. El llevar un poco de agua para el camino se valorará… sobre todos por quienes no la llevan.
Aunque poco recorrido hay que extremar la precaución en dos puntos en los cuales la pendiente es mayor. El acceso a la cueva tampoco es fácil, aunque si el mar está calmado podemos bajar siguiendo la pared del último barranco que lleva hasta la orilla del mar, sortearemos unas cuantas piedras y una gran abertura en la pared de tosca nos dará la bienvenida a la espectacular Cova Tallada en Dénia.

Una vez dentro, la aventura continua y si se pretende acceder hasta la parte más profunda de la cueva… necesitaremos una linterna, aunque la zona más espectacular se encuentra en la entrada, donde el agua, la luz y la piedra juegan con colores, reflejos y sombras en unos arcos que conectan las entrañas de la montaña con el azul del cielo y del mar.
Un trabajo de cientos de años de extracción de piedra tosca, combinado con la erosión del mar ha formado este paraje todavía a salvo, aunque relativamente, de la presión humana gracias sobre todo a la dificultad del acceso.
Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.
ACEPTAR