La Amapola fraileNunca mejor dicho… la aventura es la aventura.

Programar las excursiones es siempre un acto voluntarioso lleno de buenos propósitos. Pero llegado el momento, la climatología va por libre y sin consultar con nadie, se presenta como y al ritmo que desea, sin importarle para nada lo que satélites Meteosat o el popular hombre o mujer del tiempo nos digan con total convencimiento los días de antes.

Esto viene a cuento porque es lo que nos pasó en la reciente excursión. Todo comienza con una visita al pantano del Regajo (pertenece al pueblo de Jérica – Valencia – España), lugar siempre rodeado por gratos parajes, en el que se pueden realizar deportes acuáticos, practicar el senderismo y la bicicleta de montaña mediante itinerarios que nos pueden llevar a las innumerables fuentes del cercano pueblo de Navajas.

Tras las recientes lluvias el pantano se encuentra a tope y siempre que sucede, inunda terrenos que dejan a algunos árboles en una curiosa situación en la que parecen crecer sobre el agua.

Al poco de iniciar la ruta… comienzan a caer cuatro gotas. ¡Ja! Cuatro gotas pero a cada cual más grande. ¡Cambio de planes! ¡Vamos a Jerica!

Pantano del Regajo

Ahí llegamos todos para visitar en bloque y cuando nos disponemos a ver su popular Torre Mudéjar de la Alcudia, Monumento Histórico Artístico Nacional desde 1979 y Bien de Interés Cultural, también llega la lluvia. De momento no nos desiste de contemplar sus de tres cuerpos octogonales, de distinto perímetro cada uno: el primer cuerpo octogonal de origen romano, el segundo que contiene las campanas ubicadas en unas aberturas en arcos de medio punto, y la linterna superior cubierta con un cupulín decorado con teja vidriada.

Entre Amapolas

Pero al final la lluvia vuelve a ganar y continuamos la marcha a otra zona de acampada con refugio. Pero a los pocos kilómetros, carreteras cortadas y la lluvia mucho más persistente.

Bueno, como con las dificultades no se pacta… o las vences o te vencen… y también está el recurrido… a grandes males… grandes remedios, nos cogemos como un clavo ardiendo al ofrecimiento que nos hacen Mª Carmen y Lorenzo de ir a comer a su casa, donde cabemos todos y más… y sin pensarlo media vez, allí que nos fuimos.

En la casa de  Mª Carmen y Lorenzo

Como balance de la excursión, estupenda. Sobre todo la gran tarde que pasamos juntos Matías y Estrella, Vicente y Virginia, Nando, Tere y Bea, Mª Carmen, Lorenzo y Ada, Mª Carmen y yo alrededor de una mesa, primero comiendo y luego de tertulia. Pero sobre todo, con una agradable y gran compañía, como siempre.